+ El desplome histórico del caudal de las principales arterias fluviales del continente obliga a racionar electricidad, amenaza la refrigeración de centrales nucleares y frena el transporte de mercancías, mientras emergen vestigios arqueológicos en sus lechos.
El dramático descenso de las aguas ha dejado también al descubierto el pasado del continente:
- Hungría: El Ministerio del Entorno Vivo decretó la alerta por sequía tras hallarse en Visegrado un proyectil con unos 2.000 años de antigüedad.
- Serbia: En las proximidades de Prahovo emergió la carcasa de un buque de guerra alemán hundido por el Tercer Reich durante el avance soviético en la Segunda Guerra Mundial.
- Bulgaria: Un vecino de la localidad septentrional de Riahovo localizó en el lecho expuesto restos óseos —mandíbula, colmillos y fémur— asignados preliminarmente a un mamut.

Budapest, Hungría.- La ola de calor y la ausencia prolongada de precipitaciones que asolan el continente europeo han reducido el caudal de los ríos Rin y Danubio a mínimos históricos, desencadenando una crisis multinivel que golpea de lleno a la economía, la logística y el sistema energético de la Unión Europea y la región de los Balcanes.
La situación es especialmente crítica en la cuenca del Danubio. En Rumanía, las autoridades han declarado el estado de emergencia tras el desplome en la producción eléctrica. Para evitar un colapso mayor, el Gobierno rumano ordenó explosiones controladas en el lecho del río con el fin de desviar el flujo de agua hacia la principal central nuclear del país y garantizar su operatividad. En la vecina Serbia, la escasez hídrica ha forzado el inicio del racionamiento energético.


Por su parte, Hungría afronta un escenario de máxima vulnerabilidad. El Ministerio de Transporte magiar ha alertado de que la navegación fluvial se encuentra prácticamente paralizada. La falta de agua amenaza de muerte operativa a la central nuclear de Paks, responsable de casi la mitad del suministro eléctrico nacional. El primer ministro húngaro, Péter Magyar, advirtió de que la planta podría verse obligada a desconectarse durante semanas si los niveles del río no recuperan el caudal necesario para la refrigeración de sus reactores.
En el corazón industrial del continente, Alemania sufre las consecuencias del retroceso del Rin. A su paso por Bonn y Colonia, la vía fluvial más importante de la potencia germana ha marcado mínimos históricos, paralizando el tránsito de barcazas de carga e interrumpiendo las cadenas de suministro de la industria y la logística europea.
Redacción ACG, Fotos RT



