Morelia, Michoacán.- A sus 18 años, Ángela Aguilar Cerano se prepara para participar por primera vez en la V Feria de la Piña y el XXXIII Concurso Local Artesanal de Alfarería de San José de Gracia, donde mostrará una pieza elaborada por ella misma.


Aunque creció entre barro, esmaltes y hornos, Ángela apenas tiene cuatro años dedicada de lleno a la elaboración de piñas de barro vidriado. Forma parte de la cuarta generación de artesanos de su familia y este año, tras cumplir la mayoría de edad, podrá inscribir una pieza propia en el concurso.
“Estoy muy feliz porque este año pude cumplir mis 18 años y es mi primer año que voy a entrar al concurso y a la feria y voy a poder mostrar mi talento”, contó en entrevista.
En San José de Gracia, explicó, la artesanía se trabaja en familia. El proceso va desde preparar el lodo, amasarlo, moldearlo y pintarlo, hasta esmaltar, quemar, empacar y transportar las piezas. Para Ángela, cada piña lleva algo distinto, aunque a simple vista puedan parecer similares.
“Cada pieza que elaboramos lleva nuestro tiempo, nuestro corazón, nuestra dedicación, nuestro esfuerzo”, expresó la joven artesana, quien asegura que nadie la obligó a seguir este oficio, sino que fue una decisión propia. “Me nació a mí de mi persona ser artesana”.
Su aprendizaje comenzó pintando piezas, pero con el tiempo quiso aprender más. Primero hizo piñas pequeñas, luego comenzó a trabajar diseños más elaborados y finalmente se animó con piezas de mayor tamaño. “Al principio sí es algo muy trabajoso que tus manos se acostumbren al lodo”, recordó.
Entre los diseños que trabaja se encuentran el pellizco, el pico, la conchita y el pastillaje. Aunque las piezas grandes pueden parecer más complicadas, Ángela reconoce que las pequeñas exigen mayor precisión, porque deben trabajarse “lo más finito” posible.


Uno de los momentos que más la motivó fue la venta de sus primeras piezas medianas, que fueron enviadas a Quintana Roo. También recuerda como una experiencia importante su participación en el Tianguis Artesanal de Uruapan, donde pudo vender y exponer sus artesanías.
“Ese fue mi momento de satisfacción, de querer echarle más ganas, fue mi motivación”, dijo sobre sus primeras ventas. Del tianguis de Uruapan agregó que también la impulsó, pues ahí le fue bien con la venta de sus piezas.
Ahora, Ángela ve en la Feria de la Piña una oportunidad para mostrar su trabajo y para que más personas valoren la artesanía de San José de Gracia. “Espero que esto siga creciendo y no se acabe, para que nosotros nos veamos a futuro haciendo más piñas de barro”, afirmó.

Fotos: Alfredo Soria/ACG.



