Héctor DIMAS

Como antesala a la saga inicial de Los Juegos del Hambre, “Amanecer en la Cosecha” (2025) se sitúa en la edición número 50 de los Juegos y recupera la figura de Haymitch Abernathy, el mentor del Distrito 12. Es un libro que se lee de golpe y que cumple con lo que se espera de él.

La acción comienza el día que Haymitch cumple 16 años, que coincide con la Cosecha del segundo Vasallaje de los Veinticinco. Para el Capitolio, ejecutar a 23 jóvenes en la masacre más cruenta no basta como castigo, por lo que ese año se extrae el doble de tributos por distrito. Se accede así a una versión muy distinta de esos 50º Juegos a la que se había relatado en “En Llamas”, una diferencia que se explica por la censura impuesta por el Capitolio. Si eso no resulta revelador sobre el contexto político actual, resulta difícil encontrar algo que lo sea.

A lo largo de las páginas van apareciendo nombres ya conocidos que permiten enlazar distintas líneas argumentales. Wiress y Mags Flanagan, vistas en los 75º Juegos, aparecen aquí como mentoras de Haymitch. Observar su influencia en su juventud permite comprender con mayor profundidad varias de las decisiones que tomará después como guía de Katniss y Peeta. Tampoco resulta casual que su mejor amigo sea Burdock Everdeen, primo de Lenore Dove Baird, el vínculo afectivo central de Haymitch.

En “Amanecer en la Cosecha”, se consigue articular las cinco novelas, dejando expuesta la manipulación, el control y la propaganda del Capitolio, pero también documentando los primeros indicios de rebelión y la presencia constante de figuras que operan durante años en busca de justicia. Lo que más sacude es el origen del apelativo “cariño” que Haymitch usa con Katniss: proviene de Louella, su compañera de distrito, fallecida durante la ceremonia de apertura y sustituida de forma encubierta por una niña del Distrito 11, sedada y monitoreada médicamente para evitar disturbios y desviar cualquier responsabilidad del Capitolio. También se muestra la grabación de una joven cantando en la Cosecha de los 10º Juegos del Hambre del Distrito 12.

La novela se cierra con un epílogo que narra los primeros encuentros de Haymitch con Katniss y Peeta, cerrando el círculo de una trama devastadora y unificando las líneas narrativas de las cinco entregas. Se trata de una lectura dura y dolorosa, pero sólida y necesaria tras una larga espera. La desolación que deja el recorrido de Haymitch se intercala con la aparición de nombres conocidos que amplían considerablemente el trasfondo disponible hasta ahora. Es una novela consistente en todos sus aspectos y queda por ver si la adaptación cinematográfica del próximo año estará a la altura.