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El mandatario estadounidense vincula la propuesta al estancamiento de las negociaciones bilaterales, mientras niega que las disputas sobre el estatus del idioma francés en Quebec hayan provocado la ruptura del diálogo.

WASHINGTON, Estados Unidos. – El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a sacudir el tablero diplomático internacional al confirmar que su Administración analiza formalmente renombrar el emblemático lago Ontario como “Lago América” (Lake America). La polémica iniciativa surge como represalia directa ante la ruptura de las conversaciones comerciales con Canadá, de la que Washington culpa a las estrictas regulaciones lingüísticas y de contenido de Ottawa.

“Estados Unidos está considerando seriamente cambiar el nombre del lago Ontario por el de ‘Lago América’, dado que no prevemos seguir haciendo muchos negocios con Ontario en el futuro”, aseveró el mandatario en un mensaje publicado en su plataforma Truth Social. El lago Ontario, uno de los cinco Grandes Lagos de Norteamérica, ejerce de frontera natural compartida entre el estado de Nueva York y la provincia canadiense de Ontario.

Rechazo e indiferencia institucional en Canadá

La reacción del Gobierno canadiense no se ha hecho esperar, optando por una estrategia de distanciamiento táctico frente a las declaraciones en redes sociales. El ministro responsable de Comercio con EE. UU., Dominic LeBlanc, declaró en entrevista con CNBC que el Ejecutivo federal “tomó la decisión hace meses de no responder a los exabruptos diarios en redes del presidente ni de sus secretarios de Gabinete”.

Por su parte, el primer ministro de la provincia de Ontario, Doug Ford, minimizó el impacto real de la amenaza durante una intervención en la cadena CNN: “Creo que es pura retórica. Somos el cliente número uno de 17 estados de EE. UU. y el número dos de otros 12. Si Ontario fuera un país independiente, sería el tercer socio comercial más grande del mundo”.

La disputa lingüística y el estancamiento comercial

La ruptura del diálogo comercial el pasado fin de semana ha desencadenado acusaciones cruzadas. Mientras Washington critica las barreras regulatorias, el primer ministro canadiense, Mark Carney, sostuvo en rueda de prensa que la negociación encalló cuando los delegados estadounidenses exigieron erradicar las normativas que protegen la cuota de contenido en francés para servicios de streaming en Quebec.

“Jamás interferiría con los canadienses que hablan francés. Esta mentira la inventó un primer ministro débil para ganar apoyos en Quebec. ¡Amo a los francocanadienses!”, replicó Trump en redes sociales.

El Representante Comercial de EE. UU. (USTR) incluyó formalmente estas exigencias lingüísticas como barreras al comercio en su informe de 2026. En Quebec, donde más del 80% de la población habla francés, los índices de popularidad del presidente estadounidense registran sus niveles más bajos en todo el continente.