Ningbo, China.- El calentamiento global está abriendo nuevas fronteras geopolíticas y comerciales en el extremo norte del planeta. Pekín ha decidido capitalizar el paulatino retroceso del hielo polar para consolidar el Ártico como un corredor marítimo estratégico entre Asia y Europa, ofreciendo a las navieras una alternativa frente a la creciente inestabilidad de las rutas tradicionales.

Esta semana, la operadora de contenedores china Sea Legend pone en marcha el primer servicio regular de transporte marítimo por el Ártico. La ruta conectará los puertos de Ningbo (China) y Felixstowe (Reino Unido) a lo largo de la costa septentrional de Rusia. Bautizada como la “Ruta de la Seda del Hielo”, la travesía semanal promete reducir casi a la mitad los 40 días habituales de tránsito marítimo.

Un giro comercial hacia el Norte

El debut comercial de esta ruta llega tras un notable incremento del tráfico en la zona: el pasado verano se completaron 23 viajes por la Ruta del Mar del Norte, frente a los 15 registrados en 2024. El deshielo estacional permite ya que buques convencionales naveguen por los corredores meridionales del Ártico sin necesidad de ser escoltados por rompehielos.

A ello se suma la volatilidad en los pasos tradicionales. Los riesgos de seguridad e inestabilidad en el estrecho de Bab al-Mandeb y el mar Rojo —como los ataques registrados en julio por milicianos hutíes contra petroleros saudíes, que dispararon el crudo por encima de los 100 dólares el barril— han acelerado el interés por vías más rápidas y seguras.

Tensión geopolítica y cautela europea

Sin embargo, el trayecto no está exento de fricciones de calado. La Ruta del Mar del Norte está regulada por la corporación estatal nuclear rusa Rosatom, que gestiona y expide los permisos de navegación en sus 28 sectores designados.

A pesar de los atractivos ahorros de tiempo, las grandes navieras europeas continúan rechazando el paso por aguas bajo control ruso, alegando preocupaciones medioambientales y las tensas relaciones diplomáticas con Moscú. Aunque gigantes como Maersk realizaron travesías experimentales en 2018, la mayoría de los navieros occidentales mantienen el compromiso de evitar este frágil ecosistema.

Desafíos medioambientales y operativos en aguas polares

El cambio climático sigue transformando la navegación en la región. Investigadores de la Universidad de Southampton registraron una caída del 5,8% en el hielo marino invernal entre 2024 y 2025, situando la cobertura máxima en su segundo nivel más bajo registrado. exministros de Medio Ambiente como el canadiense Steven Guilbeault alertan sobre el impacto “impactante” del calentamiento y advierten de que el incremento de tráfico de estados no árticos elevará los riesgos de seguridad regional.

Aun así, la demanda comercial ha disparado la construcción de buques preparados para el hielo: según Veson Nautical, el año pasado se entregaron 167 barcos de clase hielo y otros 164 están programados para este año.

Navagando en aguas polares se afrontan, no obstante, severos peligros logísticos:

Fallas recurrentes de GPS y navegación en zonas aisladas, sin embargo, ni Rusia ni China utilizan el sistema de navegación occidental.

• Estricto cumplimiento del Código Polar de la Organización Marítima Internacional.

Siniestralidad elevada: datos de Allianz contabilizan más de 500 incidentes en el Círculo Polar Ártico en la última década, atribuibles en casi la mitad de los casos a averías de maquinaria.

Con información del Financial Times