Morelia, Michoacán.- El rugido grave de los motores se sintió antes de que los vehículos asomaran por el horizonte de la avenida Madero. De pronto, el pulso habitual del Centro Histórico de Morelia se interrumpió y decenas de celulares se elevaron al unísono: el KekoFest había llegado a los pies de la imponente Catedral.

Entre el murmullo de la multitud y los destellos del sol rebotando en las carrocerías impecables, la caravana avanzó a paso firme pero pausado. La elegancia arquitectónica de la cantera rosa se convirtió en el escenario perfecto para un contraste puro de velocidad, potencia y diseño automotriz.
Los protagonistas sobre el asfalto
- Iconos de súper lujo: Un deslumbrante Lamborghini Urus y la silueta inconfundible de un Audi R8 acapararon miradas desde su arribo.
- Músculo y velocidad: La potencia americana se hizo presente con la agresividad del Chevrolet Corvette y la imponencia del Ford Mustang Shelby.
- Leyendas del asfalto: La precisión japonesa y la ingeniería europea deslumbraron a los fanáticos con la presencia del Toyota Supra, el emblemático Nissan GT-R, elegantes modelos Porsche, además de exponentes de Maserati y Cadillac.


Niñas, niños, jóvenes y adultos formaron una valla humana alrededor de las unidades. Unos buscaban la toma panorámica perfecta con la catedral de fondo; otros, fascinados, acercaban sus lentes a los rines, escapes, emblemas y acabados personalizados de cada vehículo.
Tras una mañana donde el olor a gasolina de alto octanaje y la admiración del público convirtieron al centro de la capital michoacana en una fiesta del motor, la caravana encendió sus motores una vez más. Con el retumbo de los escapes aún resonando entre las fachadas coloniales, los vehículos alistaron su salida para continuar el viaje del festival con rumbo al puerto de Ixtapa-Zihuatanejo.
Fotos Alfredo Soria/ ACG



