La directora y el escritor compartieron los desafíos de llevar la novela al cine, en una historia que aborda la enfermedad, la soledad, la vejez y la necesidad de acompañamiento humano.
Por Adolfo García / ACG Noticias
Morelia, Michoacán, 18 de octubre de 2026. — La belleza y la muerte conviven en Salón de belleza, película dirigida por Nathalia Acevedo y basada en la novela de Mario Bellatin, cuyos creadores participaron en una rueda de prensa durante el 24.º Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), donde hablaron sobre una adaptación que busca provocar emociones más que ofrecer respuestas.

Acevedo explicó que la película apuesta por un lenguaje visual y sensorial, con pocos diálogos y una narrativa que permite al espectador construir su propia interpretación. Recordó que durante su estreno en el Festival de Venecia generó reacciones polarizadas, particularmente entre quienes buscaban explicaciones concretas.
“Creo que esta película está hecha un poco más con esa intención, de hacerse más preguntas que intentar recibir respuestas”, expresó la directora.
Mario Bellatin celebró que la cineasta desarrollara una propuesta artística independiente de su novela, publicada originalmente en los años noventa, y reconoció que la adaptación le permitió descubrir nuevas posibilidades de su propia escritura.

“Se cumplió mi sueño como creador de que alguien pudiera construir un discurso propio, artístico propio, sobre el libro”, señaló.
El escritor explicó que la historia surgió de relatos sobre espacios improvisados donde se brindaba refugio a personas con enfermedades graves. En su novela, un salón de belleza se transforma en un moridero, lugar donde los enfermos encuentran compañía mientras esperan la muerte.
Bellatin recordó que durante la pandemia de COVID-19 observó situaciones que le hicieron recordar aquellos escenarios imaginados décadas atrás, lo que confirmó para él la vigencia de su obra.
“Estamos rodeados de belleza y muerte”, afirmó, al referirse también a la violencia y los conflictos contemporáneos.
La directora reveló que el proceso de adaptación comenzó alrededor de 2019 y se desarrolló mediante conversaciones constantes con Bellatin. La pandemia y los acontecimientos internacionales modificaron la manera de abordar temas como la enfermedad, la vejez, el amor y la soledad, aunque ambos buscaron evitar una interpretación exclusivamente política o social.

Uno de los desafíos fue encontrar al protagonista. Acevedo explicó que desde el principio buscaba un intérprete con capacidades cercanas a la danza, debido a que el personaje debía transmitir sus contradicciones principalmente mediante el cuerpo, los gestos y las miradas. Finalmente, Sam asumió el papel.
En cuanto a la producción, Paulina Valencia detalló que, después de recorrer distintas regiones del país, eligieron Manzanillo, Colima, como locación principal por su ambiente portuario y nostálgico. El equipo permaneció ocho semanas filmando en la ciudad y también realizó grabaciones en arrecifes de Baja California y en Italia, donde registró antiguas ruinas submarinas.
Acevedo añadió que el montaje fue fundamental para definir el lenguaje de la película. Aunque inicialmente se planearon tomas largas, el trabajo con la editora Olivia permitió construir un ritmo más dinámico y articular las imágenes naturales, corporales y oníricas.
Durante el encuentro, Bellatin también reflexionó sobre el paso del tiempo y reconoció que las preguntas sobre la muerte que escribió cuando era joven ahora tienen un significado más cercano a su propia experiencia.
Salón de belleza propone así una mirada sobre la fragilidad humana, donde un espacio destinado a transformar la apariencia física termina convertido en refugio para quienes enfrentan el abandono y la muerte, planteando que la belleza también puede encontrarse en la compasión y el acompañamiento.



