Ciudadanos alertan sobre el despojo de tierras destinadas a una secundaria técnica. | Foto: Asaid Castro / ACG

En apenas un mes, paracaidistas han levantado alrededor de 60 chozas sobre terrenos que durante décadas fueron utilizados para la enseñanza agrícola y que forman parte del patrimonio histórico del Internado de La Huerta.

Por Asaid Castro

Morelia, Michoacán.- Lo que durante décadas funcionó como área de prácticas agrícolas para alumnas del Internado Femenil de La Huerta, también sede de la Escuela Secundaria Técnica Número 13, hoy muestra un paisaje distinto. A un costado de la antigua carretera a Pátzcuaro, entre parcelas que alguna vez produjeron maíz, sorgo y avena, comienzan a levantarse chozas de madera, plástico negro, lámina y materiales improvisados que avanzan sobre terrenos destinados históricamente a la enseñanza agrícola.

La situación ha encendido la preocupación entre docentes, exalumnas, vecinos y padres de familia, quienes en días recientes difundieron un pronunciamiento ciudadano para solicitar la intervención de las autoridades y evitar que continúe la ocupación de los terrenos pertenecientes a la institución educativa, que este año cumplirá un siglo de existencia.

De acuerdo con integrantes de la comunidad escolar, la ocupación comenzó hace aproximadamente un mes con un reducido grupo de personas. Sin embargo, aseguran que el número de asentamientos ha crecido rápidamente y que actualmente ya pueden observarse alrededor de 60 construcciones improvisadas dentro de la superficie que históricamente ha formado parte del patrimonio de la escuela.

Una fuente vinculada con el plantel señaló que el crecimiento del asentamiento ha sido acelerado.

“Hace aproximadamente un mes empezaron como 15 personas que vinieron a invadir. Luego ya hay 50 y luego ya hay 60”, afirmó.

Tierras para la enseñanza

Las parcelas abarcan cerca de 14 hectáreas y forman parte de la vocación original del plantel, fundado en 1926 como Escuela Central Agrícola. Durante años fueron utilizadas para prácticas de agricultura de las estudiantes y para la producción de cultivos que ayudaban a sostener parte de las actividades del internado.

“Son 14 hectáreas que son para la práctica de agricultura de las niñas”, explicó una fuente anónima de la comunidad educativa.

Aunque actualmente las tierras permanecen sin sembrarse desde hace alrededor de tres años, debido a la falta de recursos para su operación, integrantes de la comunidad escolar señalaron que siguen destinadas a fines educativos y conservan infraestructura, áreas de cultivo y maquinaria agrícola.

“Tenemos toda la maquinaria para poder cultivar las tierras”, sostuvo una de las personas entrevistadas.

El internado alberga actualmente a cerca de 400 alumnas, muchas de ellas provenientes de municipios del interior de Michoacán e incluso de estados vecinos. Además de educación secundaria, reciben alimentación, hospedaje y capacitación en talleres como agricultura, productos lácteos, computación e industria del vestido.

Una preocupación que crece

La inquietud entre la comunidad escolar no se limita a la pérdida de superficie. Para quienes han formado parte del internado, la ocupación representa también un riesgo para uno de los espacios educativos con mayor tradición en Morelia, cuyo origen está ligado al desarrollo agrícola y rural de la región.

“Esta es la esencia de la escuela; por eso no puede ser robada. Le quitarían un pulmón a la ciudad de Morelia y la tradición a un lugar muy emblemático”, expresó una fuente de la comunidad educativa.

La preocupación también radica en que los asentamientos continúan creciendo. De acuerdo con testimonios recabados, algunas personas ya han realizado mediciones y delimitaciones dentro de la zona ocupada, mientras nuevas estructuras siguen apareciendo entre terrenos que durante décadas estuvieron destinados a actividades escolares.

“Se quieren robar todo, pues. Quieren invadir todo ya”, afirmó otra de las voces consultadas.

En el pronunciamiento difundido de manera anónima, ciudadanos hicieron un llamado a las autoridades para dar seguimiento al caso y promover una solución que garantice la protección de los terrenos. También solicitaron mayor transparencia sobre las acciones emprendidas para atender la situación.

Mientras tanto, donde antes se realizaban prácticas agrícolas para alumnas del internado, hoy se observan decenas de chozas dispersas sobre los predios. En el año en que la institución se prepara para celebrar su centenario, parte de la comunidad teme que el espacio destinado por generaciones a la formación de estudiantes termine transformándose en un asentamiento permanente.

“Son tierras que el mismo ejido de Tenencia Morelos ha respetado por años, por casi 100 años”, recordó otra de las voces consultadas.