Por. Félix Madrigal

Morelia, Michoacán.- Cuando el reloj se acerca a la medianoche y el año está a punto de terminar, en Morelia no solo se escuchan las campanadas ni se levantan las copas. En muchos hogares, negocios y calles de la ciudad, los morelianos ponen en práctica una serie de rituales y creencias que buscan comenzar el nuevo ciclo con trabajo, abundancia, amor y buena energía.

Más allá de las ya conocidas truzas amarillas para el dinero o rojas para el amor, en la capital michoacana persisten otras prácticas que, año con año, cobran fuerza conforme se acerca el 31 de diciembre. Algunas personas colocan en casa el borreguito de la abundancia, símbolo de que no falte el sustento ni el empleo, mientras que otras optan por el cuerno de la abundancia, relacionado con la prosperidad, la armonía y la estabilidad económica.

En mercados y puntos de venta es común ver a morelianos elegir amuletos personales, muchos de ellos con semillas, que se cargan durante el año como recordatorio del deseo de que no falte el alimento, el vestido ni el ingreso, tanto en el hogar como en los negocios. También destaca la rosa de Jericó, una planta que se coloca en agua para que se abra y que, según la creencia popular, absorbe las energías negativas; cuando cambia de color, se considera que ha cumplido su función y se reemplaza como parte del ritual de cierre.

Otros morelianos prefieren iniciar el año con una limpieza simbólica a través de baños consagrados con sales, los cuales se realizan minutos antes de la medianoche con la intención de dejar atrás lo negativo y recibir el nuevo año renovados. A la par, las veladoras y cirios ocupan un lugar especial: algunas se encienden mes con mes, mientras que otras se prenden justo al comenzar el Año Nuevo, acompañando ese momento con peticiones de trabajo, dinero y estabilidad.

Las semillas de la abundancia, ya sea en botellas decorativas o en forma de mazorca, también forman parte del ritual. Se colocan en el centro de la mesa, en la sala o detrás de la puerta de entrada, con la intención de que no falte el alimento ni el sustento durante todo el año. Incluso hay quienes incorporan símbolos de otras culturas, como el caballo del Año Nuevo Chino, al que se le atribuye prosperidad y movimiento constante.

En Morelia, estas prácticas se repiten cada fin de año como una manera de cerrar ciclos y abrir nuevos caminos. Entre rituales, símbolos y deseos, los morelianos reciben el Año Nuevo con la esperanza de que la abundancia, el trabajo y el equilibrio acompañen los meses por venir. ¿Tú también tienes algún ritual para despedir el año o eres de los que no dejan pasar la medianoche sin pedir un deseo?

Fotos Félix Madrigal/ACG.