Por Asaid Castro/ACG
Morelia, Michoacán.– Entre laptops abiertas, robots alineados y jóvenes concentrados frente a la cancha, el Centro de Convenciones y Exposiciones de Morelia (CECONEXPO) se convirtió en el escenario donde GSI Robotics entra en competencia. El equipo mixto, originario de San Juan de los Lagos, Jalisco, participa en el Campeonato Nacional de Robótica y Habilidades STEM, que reúne a más de 3 mil estudiantes de todo el país.

En este entorno, donde más de 400 equipos ponen a prueba sus conocimientos, GSI Robotics compite bajo el número 8047G con una idea clara: demostrar que la robótica no solo es tecnología, sino también coordinación, estrategia y trabajo colectivo.
Aquí no hay gritos de gol ni rebotes de balón, pero sí nervios, concentración y robots que se mueven con precisión quirúrgica.
La competencia no solo enfrenta máquinas, enfrenta procesos. Los equipos se forman al azar para duelos de dos contra dos, en una cancha donde tubos y pelotas rojas y azules definen quién suma y quién pierde puntos. El objetivo parece simple: colocar la mayor cantidad de pelotas del color propio, pero detrás hay semanas, y meses, de diseño, programación y ajustes.

«Esta competencia busca motivar a los jóvenes, que descubran su potencial en la robótica», explica Mateo Cervantes, programador del equipo.
Diseñar, probar y volver a intentar
Antes de que el robot ruede por la cancha del CECONEXPO, hay un proceso largo y meticuloso. Primero el diseño digital, luego el armado, después las pruebas y finalmente la programación. Nada es inmediato. Cada pieza tiene una función y cada error obliga a volver atrás.
Mateo, se encarga de que el robot piense solo durante los primeros 15 segundos de autonomía, antes de pasar al control humano durante un minuto y 45 segundos. «Es tardado, primero se diseña para que cumpla las tareas, luego se arma y se programa para que funcione con el control», explica.

El diseño no es improvisado. Diego Alexander, diseñador del equipo, tardó alrededor de mes y medio en desarrollar el modelo completamente en digital. «Es complicado, porque ocupa muchas piezas y si algo no encaja, todo se traba», asegura en su conocimiento.
Aquí no hay atajos ni inteligencia artificial que resuelva el trabajo: pura imaginación, prueba y error.
Conducir bajo presión y documentar cada paso
Cuando el robot entra en modo manual, el protagonismo cambia. El conductor debe coordinar varios botones al mismo tiempo, activar mecanismos para sacar pelotas del rival y controlar zonas clave de la cancha. Al inicio, los nervios pesan, pero ya dentro del juego todo se reduce a concentración.
«Al principio cuesta, son muchos botones, pero ya en la competencia te enfocas y se te olvida todo», cuenta el conductor del equipo, quien incluso compara la experiencia con los videojuegos: controles similares, reflejos rápidos y decisiones en segundos.

Fuera del campo, hay otro elemento igual de importante: la bitácora. Diego Hernández y Josué Patricio Muñoz se encargan de registrar cada avance, error y mejora del robot. “La bitácora es esencial si quieres ganar premios de jueces o excelencia”, explican. Ahí queda documentado el camino del equipo, torneo tras torneo, como memoria técnica y aprendizaje.
En medio del Campeonato Nacional de Robótica, GSI Robotics no solo compite por puntos. Compite por experiencia y juventud, pues sus integrantes rondan los 14 y 16 años, para demostrar que la paciencia, trabajo colectivo y la capacidad de corregir fallas sin rendirse es clave para la ciencia.



