Por Alfredo Soria/ACG.

Morelia, Michoacán.- Caminar, salir a encontrarse con otras personas o seguir bailando son actividades que pueden dar sentido a la vida al envejecer. Conservar la capacidad de realizarlas es uno de los objetivos del ejercicio en las personas mayores, pero alcanzarlo requiere programas que consideren su salud, sus posibilidades y sus propios intereses.

“En este proceso de envejecimiento o en la adultez mayor lo que se busca es el mayor grado de independencia”, explica José de Jesús Rodríguez Calderón, director de la Licenciatura en Cultura Física y Deporte de la Universidad Vasco de Quiroga (UVAQ).

El académico plantea que esa independencia comprende dimensiones físicas, psicológicas, sociales y económicas. La actividad física forma parte de una atención que también involucra alimentación, vínculos personales, servicios de salud y políticas públicas.

La Encuesta Nacional sobre Salud y Envejecimiento en México 2024, publicada por el INEGI en abril de 2026, muestra una brecha en la práctica de ejercicio: en la población de 50 años o más, el 29.6 por ciento de las mujeres y el 49.4 por ciento de los hombres reportó realizarlo al menos tres veces por semana.

La misma encuesta encontró que el 9.3 por ciento de la población de ese grupo de edad tenía al menos una limitación para actividades como hacer compras, preparar alimentos o manejar dinero, tareas que forman parte de la autonomía cotidiana.

Para Rodríguez Calderón, prepararse para la vejez es un proceso que comienza mucho antes de llegar a ella. La manera de alimentarse, mantenerse en movimiento y construir relaciones tiene efectos acumulados durante la vida.

“El curso de vida tiene que ver con toda la serie de decisiones que nosotros tomamos como seres humanos desde que somos niños”, señala.

Las condiciones para hacerlo también importan. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que el entorno físico y social, la vivienda y el nivel socioeconómico influyen en cómo se envejece. Contar con espacios seguros para moverse y servicios accesibles forma parte de ese contexto.

En la entrevista, el académico describe que algunas personas comienzan a ejercitarse después de recibir un diagnóstico de diabetes o hipertensión. Reconoce que incorporarse entonces a un programa de actividad física todavía puede aportar beneficios, como parte de la atención de su enfermedad.

“Ves a este adulto mayor ahora ya ejercitándose, pero no quiero llamarle que ya es tarde, no”, expresa.

Esa posibilidad exige distinguir necesidades. Rodríguez Calderón explica que una persona con diabetes, otra con discapacidad motriz y alguien con un padecimiento oncológico pueden requerir intervenciones diferentes. El punto de partida consiste en conocer su condición de salud y los objetivos que desea alcanzar.

“Se hace a través de un diagnóstico, se hace a través de un certificado médico”, puntualiza sobre la prescripción del ejercicio.

Escuchar también permite reconocer que la motivación puede ser social. Algunas personas buscan mejorar su condición física; otras encuentran en el movimiento una oportunidad para convivir. El entrevistado menciona los encuentros de baile en las plazas como ejemplo de actividad física con ese propósito.

“Yo quiero socializar, yo quiero conocer personas”, dice al ilustrar los intereses que puede expresar una persona mayor al incorporarse a un grupo.

Esta perspectiva coincide con el enfoque de envejecimiento saludable de la OMS, centrado en mantener las capacidades que permiten el bienestar durante la vejez. La Década del Envejecimiento Saludable, que abarca de 2021 a 2030, también contempla combatir la discriminación por edad y mejorar la atención y los entornos donde viven las personas mayores.

La preparación de quienes acompañan ese proceso será el eje del Tercer Congreso Internacional de Cultura Física en la Persona Mayor UVAQ 2026, que se realizará el 8 y 9 de octubre en el auditorio César Nava Miranda del campus Santa María, en Morelia.

Según Rodríguez Calderón, el encuentro contará con siete conferencias magistrales y tres talleres sobre músculo, nutrición y movimiento; prescripción del ejercicio multicomponente, y detección de sarcopenia, una condición que afecta la fuerza y la masa muscular.

El organizador anunció la participación de Luis Miguel Gutiérrez Robledo, director fundador del Instituto Nacional de Geriatría; Rafael Pizarro Mena, coordinador del área de Gerontología de la Red Interuniversitaria de Envejecimiento Saludable de Latinoamérica y el Caribe, y Robinson Ramírez Vélez, profesor de la Universidad Pública de Navarra, España.

Dirigido a profesionales de cultura física y salud, el congreso tendrá un costo de 450 pesos para público general y 350 para la comunidad universitaria.

Detrás de la valoración y la programación del ejercicio está la posibilidad de que cada persona conserve actividades que considera importantes. Rodríguez Calderón resume así el sentido de la capacidad funcional: “Ser y hacer lo que tiene valor para la persona mayor”.

Fotos y video: Alfredo Soria/ACG.