Angangueo, Michoacán.- La noche de este 3 de mayo, Angangueo alcanzó su punto culminante con la procesión principal y el espectáculo de fuegos pirotécnicos en honor al Día de la Santa Cruz, en una jornada marcada por la fe, la tradición y la participación comunitaria.

La celebración contó con la presencia del Arzobispo de Morelia, quien encabezó el acto litúrgico y la tradicional subida de la cruz, uno de los momentos más significativos de la festividad. Acompañado por fieles y autoridades locales, el recorrido avanzó entre los tapetes de aserrín elaborados por los propios habitantes, en un ambiente de respeto y devoción.

Conforme avanzó la noche, la procesión dio paso al esperado espectáculo pirotécnico. El cielo de Angangueo se iluminó con una sucesión constante de luces, colores y estruendos que fueron celebrados por cientos de asistentes reunidos en la cabecera municipal.

En esta festividad, los barrios juegan un papel fundamental: cada uno se organiza para participar y, al mismo tiempo, competir de manera simbólica por ofrecer el mejor espectáculo. Así, entre coordinación y entusiasmo, levantan sus propios “castillitos” y preparan cargas de pirotecnia que en conjunto generan un ambiente continuo de detonaciones. Es un constante estallido de fuegos artificiales, casi sin pausas, que convierte la noche en un espectáculo visual intenso, dinámico y profundamente arraigado en la identidad local.

Si bien la intensidad de la pirotecnia puede derivar en pequeños conatos de incendio, estos son atendidos de manera oportuna. Brigadistas y voluntarios se mantienen desplegados en distintos puntos del municipio para controlar cualquier incidente y evitar que se propague, lo que permite que la celebración transcurra sin reportes de accidentes graves.

La combinación de la ceremonia religiosa con esta efervescencia pirotécnica convierte la noche en una experiencia colectiva donde convergen la espiritualidad, la tradición y la organización comunitaria.

Angangueo como cada año la Santa Cruz convoca a la comunidad a reunirse, celebrar y mantener viva una tradición que trasciende generaciones.

Fotos: Félix Madrigal/ACG