Morelia, Michoacán.— A un cuarto de siglo del campeonato que cambió la historia del futbol en la ciudad, seis referentes de Monarcas Morelia volvieron a sentarse juntos para recordar la noche en que el club levantó su única estrella. En el conversatorio “Diálogos de gloria”, realizado en la Universidad Montrég, Darío Franco, Carlos Pavón, Heriberto Ramón Morales, Miguel Hernández, Flavio Davino y Héctor Islas compartieron con estudiantes y aficionados cómo se construyó aquel equipo que, contra los pronósticos, terminó coronándose en el Invierno 2000.

Los exfutbolistas coincidieron en que la fortaleza del grupo fue su mayor arma. Más allá del talento individual, recordaron que existía un fuerte sentido de disciplina y compromiso que permitió enfrentar momentos de presión sin fracturas internas. Destacaron que la gestión del técnico Luis Fernando Tena ayudó a mantener unido al plantel, incluso cuando algunos jugadores debían asumir roles secundarios o esperar su oportunidad desde la banca.

Uno de los momentos más emotivos del conversatorio llegó cuando se revivió la final contra Toluca, disputada en una cancha complicada y que terminó resolviéndose en penales. Miguel Hernández habló del instante en el que tomó el balón para cobrar el tiro decisivo, un gesto que sus compañeros describieron como ejemplo de carácter y preparación mental. En el escenario, se recordó que aquel penal representó la esencia del plantel: la capacidad de que un jugador no habitual en los reflectores terminara convirtiéndose en pieza clave del campeonato.

Durante la charla también emergieron las historias menos visibles del título. Carlos Pavón compartió la impotencia de perderse la final por lesión, mientras que Davino e Islas subrayaron el trabajo silencioso de quienes sostuvieron el ritmo del equipo a lo largo de la temporada. Para Heriberto Ramón Morales, cuyo gol sigue siendo una postal emocional para la afición, el campeonato fue el resultado de una suma de convicciones que difícilmente se repetiría hoy.

El encuentro cerró con una reflexión colectiva: el campeonato de 2000 no sólo dejó una estrella en el escudo, sino una identidad que marcó a Morelia. Los exjugadores recordaron cómo la ciudad vivió aquellas semanas con una mezcla de nerviosismo y esperanza, y cómo el triunfo terminó por unir a generaciones enteras. Coincidieron en que, pese al paso del tiempo y los cambios del club, esa memoria sigue viva en la afición michoacana, que continúa viendo aquel título como un símbolo de orgullo compartido.
Fotos: Alfredo Soria/ACG.



